21.1.07

El amor a los hilitos


Todo lo que sea un hilito o se parezca... ¡me enloquece! Mi mamá dice que tengo “fijación oral”, y que me va a llevar a un psicólogo veterinario para descubrir qué momento de mi infancia me impactó tanto como para desvivirme por un hilito. Lo que ella no entiende es que la fijación oral me durará toda la vida y que no hay ningún motivo escondido detrás de eso. ¡Simplemente me gustan! Si voy a un psicólogo y descubro que amo los hilitos porque me recuerdan a la teta de esa perra que dicen que alguna vez fue mi mamá (¡una perra! ¿se dan cuenta? ¡Yo, hija de una perra!). No me importaría el hilito. Lo que no quisiera escuchar es que soy hija de una perra, sí, un animal de cuatro patas que mueve la cola. ¡Yo, Franca!¡Hija de un animal! ¡No! Jamás iría a un psicólogo. Si la felicidad es una mentira, entonces, ¡¡miéntanme!!!

3.1.07

Cuanto festejo!


Al final, pasé Navidad solita (lo malo también pasa rápido), pero en Año Nuevo estuvieron Dany y Alicia en casa. Los vi cómo preparaban la mesa del living: copas grandes de vino tinto, pavo, música... y unos caramelitos para mí riquísimos que me regaló mi madrina. Esos caramelitos fueron la mejor forma de empezar el año.
Después de tantos petardos y luces de bengala a la distancia, me debo haber acostado a eso de las 3 de la mañan. No daba más! Me dormí en cualquier parte, casi como si fuera un perro!!!

19.12.06

Navidad


Estamos cerca de las fiestas de fin de año. Durante la noche del 24 de diciembre, me voy a quedar solita en mi casa, sin poder brindar con nadie, lejos de Daniel y de Alicia, escuchando la alegría en todas las casas menos en la mía. Hoy me puse este gorro navideño para ver si enternezco el corazón de mis papis y me llevan con ellos. ¿Vieron la cara que pongo? ¿Podrán decirme que no y no llevarme? Ay!

16.12.06

En movimiento

Hasta ahora me han visto en fotos. Quiero que me vean en una película que me hicieron cuando era muy chiquita.

15.12.06

¡Guau! ¡Que calor!


Acá, en Buenos Aires, es diciembre, sinónimo de calor. Alicia me mira espantada cuando me ve, a las doce del mediodía, tomando sol en el balcón. Y empieza: “¿No tenés calor, Franquita?”, “¿Querés tomar agüita?”, “¿Estás respirando bien?”. Y yo la miro con la boca abierta y los ojos entrecerrados, como diciéndole: “Un minuto más y se me quema el cerebro”. Como ella no suele entender mis gestos (ni mis bromas), se angustia al ver mi cara acalorada. Y yo dejo caer aún más la lengua y la vuelvo a mirar, ya con ojos desvariados. Entonces, ella me llama y me entra. Me alza, me da besitos y dice: “Pobre, Franqui, estabas sufriendo”. Ja ja. Suerte que tengo este blog. A ver si ella lo lee y me entiende un poco más.

30.11.06

Me aburrrrroooooooo!!!!!!


Hay días en que Dany y Alicia trabajan como desesperados. Se sienta cada uno frente a la computadora y nada los detiene. Esos días aciagos -para mí- son interminables, porque no tengo a nadie con quién jugar.
Estoy rodeada de juguetes, ¿y para qué si no tengo compañía? A veces, tomo uno (la pelotita que me regaló mi madrina, por ejemplo), y me acerco a ellos contenta, como para que traten de sacármela y la arrojen lejos... ¡Y no pasa nada! Ni se dan cuenta de que estoy yo al lado.
Entonces, cambio de juguete: elijo el cangrejo deshilachado y voy corriendo hacia sus escritorios... ¡Y no pasa nada! Entonces me doy cuenta de que, definitivamente, me aburrrrrrrrrrooooooo.
A lo mejor no está tan mala la idea de que mis papis compren otro carlino... Ya no sería, entonces, el centro de la casa, pero en esos días en que ni se acuerdan de mí, tampoco soy el centro de nada.
¡Los destrozos que podríamos hacer juntos! Eso me está gustando.

27.10.06

Frente a las camaras



Un sábado, me agarran, me suben a un taxi (algo que odio!!), entramos en un departamento, me meten en un ascensor y estamos, de golpe, en un estudio de grabación. Me ponen una camisetita, un pañuelo en el cuello, me sientan en una silla y Dany me empieza a dar comida (esto no estuvo tan mal). Había mucha gente desconocida, pero a mí lo único que me importaba eran los pedacitos de pan que me daba Daniel. Había gente enfrente de mí que me filmaba, y todos me miraban sonrientes. Y Dany dándome pan y más pan.
En un momento dijeron: “Se terminó!”, y todos me aplaudieron, pero yo seguía mirando la mano de Dany, para ver si le quedaban aún pedacitos de pan.
Me sacaron estas fotos. Mamá dice que soy actriz, y yo digo: ¿para qué hacen tanto lío? Si para comer pedacitos de comida no necesito irme tan lejos, ni preciso de tantas luces encima (hasta con los ojos cerrados me como todo!). La gente es extraña!